Rojos Intensos
Lo sostengo con la mano izquierda apenas abierta. Mis dedos, relajados y vigilantes, están dispuestos a aprisionar su cuerpo ante el menor peligro de un resbalón. La temperatura fría del vidrio se amalgama lentamente con el calor de mi palma hendida hasta fundirse en el universo de su tibieza. Su cuello largo de cisne, de idéntico color al contenido del frasco, lleva adherido en un lateral un código de barra que le resta distinción a su porte. Acabo de esparcirlo sobre mis uñas y aguardo a que se seque. Se trató de una tarea personal, vivida como un ritual que se lleva a cabo una vez a la semana, a veces dos, depende de la calidad del producto o de las tareas realizadas. El uso constante de guantes de látex para la actividad doméstica se torna imprescindible si se desea prolongar su buena apariencia. Siendo sólo una niña, añoré tener algún día muchos de ellos y de infinitas tonalidades; brillantes, claras, oscuras, opacas. Comencé a amarlos cuando visitaba la casa de mis a...